SÓLO UNA MIRADA HACE LA DIFERENCIA.
... Y bueno, me sentía sola, recuerdo que por la noche lloré a escondidas para que nadie me preguntase el por qué de mi situación. Estaba enojada, decepcionada, creí, como creí otras tantas veces, que iba terminar sola, sin nadie que me acompañe de la manera en que yo necesitaba que me acompañen.
Así de pesimista y fatalista me quedé dormida, luego de esa pseudo fiebre en la que suele concluir ese llanto desesperado de la angustia, abrazada a la almohada... Todo se mezcló, varias pesadillas rondaron mi mente hasta que otra vez invadió el cielo el amanecer... Comenzaba un día hermoso, 25ºC, el cielo despejado, y las plantas y las flores más coloridos que nunca, el despertador sonó y yo desperté.
Sin buscarlo, ni esperarlo la calma llegó a mí, sentía que todo había sido una pesadilla, aunque en cierta forma así era, todas las malas situaciones habían ocurrido sólo en mi mente, porque nada podía haber salido mejor, era, tal solo, que había muchísimas cosas buenas por ver que yo sólo miraba pero no veía nada...
Estaba ciega, y no quería ver...