Resulta que tomó toda mi vida para darme cuenta de lo que he vivido, al parecer necesitaba perspectiva. Ver experiencias ajenas y así entender <<o comprender?>> las mías.
Se podría decir que hoy, a un mes de mi vigésimo-primer verano, con una copa de vino en la mano, con los sesenta sonando de fondo, asimilo hechos importantes que definieron todo lo que soy hoy. Ya no sé si me importa quien me acompañe a enfrentarlo, parece que mi entorno se desvanece a medida que lo voy esclareciendo. No puedo decir que hoy todo está mal, veo una luz que anuncia un buen augurio, que tarde o temprano lo voy a resolver.
Sé que soy más fuerte que esto, me lo probé a mi misma miles de veces, no es tiempo de rendirme, tengo un plan importante, eso me mantendrá con vida. Eso me hará vivir.
- Y sí, es mi basurero sentimental.